3/28/2007

Gracias, pero no lo merezco.

No es por nada, pero desde hace tiempo no me sucedía, no se como comenzar. Ni siquiera se de que carajo voy a escribir, pero siento una necesidad profunda de hacerlo, detesto estar callado cuando quiero gritar. Sé que debí ordenar mis ideas y hacer un borrador, releer y buscar buenas palabras para ofrecerte, pero no es lo que quiero hacer ahorita. Discúlpame, no merezco que me leas y puedes dejar de hacerlo. Que tonto fui enviándote un enunciado diciéndote que vinieras hasta aquí. Sin embargo, no puedo dejar de escribir y aunque no se, exactamente, de que hacerlo lo haré con sinceridad, para mí y para ti que aún sigues las líneas de este tarado.

Alguien me agradeció hace poco por un consejo que le di. Cuando lo hice no me percaté de lo que hacía, luego de sus palabras de agradecimiento y afecto recapacité y me sentí incluso peor que ahora mismo. No merezco ni el odio de esa persona, le hablé muy bonito, creo que hasta puso en práctica lo que le dije pero... ¡no soy más que un hipócrita! O es que acaso ¿es justo y sincero que le diga a alguien lo que debe hacer cuando mi vida es un asco? ¿Tengo moral, yo, para decirte que hacer, si no puedo llevar el control de mi vida? No puedo creer que en esto me haya convertido.

Siempre me he pasado la vida criticando a los psicólogos, orientadores y todos aquellos que colocan en las escuelas, liceos, universidades, clínicas y que trabajan por su cuenta, para que te digan el por qué de tus líos, te digan que debes mejorar la actitud, bajar la guardia y esperar que la adolescencia pase y madures para que veas las cosas desde otro punto. No he caído tan bajo, creo. Pero al igual que un psicólogo en proceso de divorcio, con hijos drogadictos, por culpa de su adicción, le digo a otros cómo actuar y como pensar. Menos mal que nadie está obligado a escuchar y hacer caso de lo que otros dicen.

Sin embargo, amig@, lo que te dije lo hice con sinceridad. Lo que siento por ti es honesto, limpio, es algo a parte de la porquería que me rodea. No fue mi intención actuar así. Y si de algo sirvió me alegro, pero por ti. No me des las gracias, no digas que soy buena persona (no lo soy, créeme). La buena persona eres tú, que me confías algo a mí, que no lo merezco. Quisiera cambiarlo pero ni modo. Ya desahogado, no quiero que pienses que vine a llorar aquí, no. Vine a reconocer lo bajo que soy. Pero te digo, a ti, que llegaste hasta aquí abajo que no quiero seguir así y que trabajaré por cambiar aunque sea duro, pero prefiero sufrir a quedarme en el fondo del barril pudriéndome. Un buen maestro me enseñó un viejo proverbio (chino creo), "No critiques la oscuridad, enciende una vela" Dejaré de criticarme y aprovecharé ese tiempo en intentar cambiar. No me critiques tú tampoco, más bien dedícate a no ser como yo, pero no se trata de mi si no de ti.

Discúlpame por hacerte leer esto, prometo no volver a hacerlo. Yo estoy claro en que hablar de mí es perder tiempo, hay mejores cosas que hacer. He dicho antes que me gusta dibujar cuadros con letras, pero esto no es un cuadro, es realidad viva, tangente.

Sin moral, pero con honestidad…

Otrebor

3 comentarios:

Marifé dijo...

Hola otrebor...
qué bien encontrarte por aquí...
sí so yo, la de los problemas con mis ojos, sabes?

Otrebor dijo...

Marifé me crees que apenas voy leyendo esto. Espero que lo de tus ojos haya mejorado.

Jeanna dijo...

Este me gusta (Y) xD